Miro este monte que envejece enero, y cana miro caducar con nieve su cumbre, que aterido, oscuro y breve, la mira el sol, que la pintó primero. Veo que en muchas partes, lisonjero, o regala sus hielos o los bebe; que agradecido a su piedad se mueve el músico cristal, libre y parlero. Mas en los Alpes de tu pecho airado no miro que tus ojos a los míos regalen, siendo fuego, el hielo amado. Mi propia llama multiplica fríos y en mis cenizas mesmas ardo helado, invidiando la dicha de estos ríos. _______________________________ Francisco de Quevedo (1580-1645), uno de los grandes sonetistas de la lengua española. ________________________________ Letras de acá y de allá. Blog de literatura.
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