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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura Latinoamericana

Cuentos de Julio Cortázar

 Cuentos de Julio Cortázar  Lista en orden alfabético de los cuentos de Julio Cortázar publicados en Letras de acá y de allá: Alguien que anda por ahí  Almuerzos   Instrucciones para subir una escalera   Más Cuento    |    Poesía     |    Letras de canciones    |    Inicio  

Almuerzos, cuento de Julio Cortázar

  Almuerzos Julio Cortázar En el restaurante de los cronopios pasan estas cosas, a saber, que un fama pide con gran concentración un bife con papas fritas, y se queda deunapieza cuando el cronopio camarero le pregunta cuántas papas fritas quiere. —¿Cómo cuántas? —vocifera el fama—. ¡Usted me trae papas fritas y se acabó, qué joder! —Es que aquí las servimos de a siete, treinta y dos, o noventa y ocho —explica el cronopio. El fama medita un momento, y el resultado de su meditación consiste en decirle al cronopio: —Vea, mi amigo, váyase al carajo. Para inmensa sorpresa del fama, el cronopio obedece instantáneamente, es decir que desaparece como si se lo hubiera bebido el viento. Por supuesto el fama no llegará a saber jamás dónde queda el tal carajo, y el cronopio probablemente tampoco, pero en todo caso el almuerzo dista de ser un éxito. Julio Cortázar Papeles inesperados , 2009 Más cuentos de Julio Cortázar   |   Cuento    |   Poesía    ...

Sonatina, Rubén Darío

Sonatina  La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro;  y en un vaso olvidada se desmaya una flor.  El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.  ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?  ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa, quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la esca...

Considerando en frío, imparcialmente... | César Vallejo

Considerando en frío, imparcialmente... César Vallejo Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose y, sin embargo, se complace en su pecho colorado; que lo único que hace es componerse de días; que es lóbrego mamífero y se peina… Considerando que el hombre procede suavemente del trabajo y repercute jefe, suena subordinado; que el diagrama del tiempo es constante diorama en sus medallas y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, desde lejanos tiempos, su fórmula famélica de masa… Comprendiendo sin esfuerzo que el hombre se queda, a veces, pensando, como queriendo llorar, y, sujeto a tenderse como objeto, se hace buen carpintero, suda, mata y luego canta, almuerza, se abotona… Considerando también que el hombre es en verdad un animal y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza… Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo… Comprendiendo que él sabe que le quiero, que le odio con afecto...

Masa, César Vallejo

  César Vallejo Masa  Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron dos y repitiéronle: «¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Le rodearon millones de individuos, con un ruego común: «¡Quédate hermano!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Entonces todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar…  César Vallejo Visita el siguiente enlace para conocer  información biobibliográfica de César Vallejo.

" Anillos de ceniza", Alejandra Pizarnik

                                                         A Cristina Campo  Son mis voces cantando para que no canten ellos, los amordazados grismente en el alba, los vestidos de pájaro desolado en la lluvia. Hay, en la espera, un rumor a lila rompiéndose. Y hay, cuando viene el día, una partición de sol en pequeños soles negros. Y cuando es de noche, siempre, una tribu de palabras mutiladas busca asilo en mi garganta para que no canten ellos, los funestos, los dueños del silencio. _______________________ Alejandra Pizarnik  (Avellaneda, 29 de abril de 1936 - Buenos Aires, 25 de septiembre de 1972) fue una poeta y traductora argentina. ____________________________ Letras de acá y de allá. Blo...

"A la espera de la oscuridad", Alejandra Pizarnik

Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios. Ampáralo niña ciega de alma Ponle tus cabellos escarchados por el fuego Abrázalo pequeña estatua de terror. Señálale el mundo convulsionado a tus pies A tus pies donde mueren las golondrinas Tiritantes de pavor frente al futuro Dile que los suspiros del mar Humedecen las únicas palabras Por las que vale vivir. Pero ese instante sudoroso de nada Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos _______________________ Alejandra Pizarnik  (Avellaneda, 29 de abril de 1936 - Buenos Aires, 25 de septiembre de 1972) fue una poeta y traductora argentina. ____________________________ Letras de acá y de...

"Soneto para un descanso", Ricardo Yáñez

Déjate renacer desde el silencio, déjate florecer desde la savia, deja que tu mirada se apacigüe, déjate ser el oro que esperabas. Déjate acostumbrar al ser que eres, déjate ser la música escuchada, deja que todo caiga por su peso, déjate pronunciar como palabra. Deja la soledad en que te hundías y deja de cansarte por la nada que parece que a veces recorrías. Deja un sitio de ti sin ti y descansa de todos los cansancios que traías. Déjate estar aquí, esta es tu casa. ______________________ Ricardo Yáñez (Guadalajara, México, 1948) es un poeta mexicano que ha dedicado gran parte de su actividad creadora a algunas formas poéticas clásicas, entre las cuales el soneto ocupa un lugar preponderante. ______________________ Letras de acá y de allá. Blog de literatura.

"Farewell", Pablo Neruda

                        1 D ESDE el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira. Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas. Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías. Por sus ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día.                         2 YO NO lo quiero, Amada. Para que nada nos amarre que no nos una nada. Ni la palabra que aromó tu boca, ni lo que no dijeron las palabras. Ni la fiesta de amor que no tuvimos, ni tus sollozos junto a la ventana.                         3 (AMO el amor de los marin...

"Alma desnuda", Alfonsina Storni

Alfonsina Storni Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo...

"Al oído", Alfonsina Storni

Alfonsina Storni Si quieres besarme…besa -yo comparto tus antojos-. Mas no hagas mi boca presa… bésame quedo en los ojos. No me hables de los hechizos de tus besos en el cuello… están celosos mis rizos, acaríciame el cabello. Para tu mimo oportuno, si tus ojos son palabras, me darán, uno por uno, los pensamientos que labras. Pon tu mano entre las mías… temblarán como un canario y oiremos las sinfonías de algún amor milenario. Esta es una noche muerta bajo la techumbre astral. Está callada la huerta como en un sueño letal. Tiene un matiz de alabastro y un misterio de pagoda. ¡Mira la luz de aquel astro! ¡la tengo en el alma toda! Silencio…silencio…¡calla! Hasta el agua corre apenas, bajo su verde pantalla se aquieta casi la arena… ¡Oh! ¡qué perfume tan fino! ¡No beses mis labios rojos! En la noche de platino bésame quedo en los ojos… Adquiere en Amazon la poesía de Alfonsina Storni _______________________ Género liter...

"Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas…", Alfonsina Storni

Alfonsina Storni Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas, he sentido el otoño; sus achaques de viejo me han llenado de miedo; me ha contado el espejo que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas… ¡Qué curioso destino! Me ha golpeado a las puertas en plena primavera para brindarme nieve y mis manos se hielan bajo la presión leve de cien rosas azules sobre sus dedos muertas. Ya me siento invadida totalmente de hielo; castañean mis dientes mientras el sol, afuera, pone manchas de oro, tal como en primavera, y ríe en la ensondada profundidad del cielo. Y lloro lentamente, con un dolor maldito… con un dolor que pesa sobre mis fibras todas, ¡Oh, la pálida muerte que me ofrece sus bodas y el borroso misterio cargado de infinito! ¡Pero yo me rebelo!… ¿Cómo esta forma humana que costó a la materia tantas transformaciones me mata, pecho adentro, todas las ilusiones y me brinda la noche casi en plena mañana? Adquiere en Amazon la poesía d...

"¡Adiós!", Alfonsina Storni

Alfonsina Storni Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás. ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será! Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán… ¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre jamás! ¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán! ¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad! ¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad! ¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van! ¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!… -de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!… ¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, corazón maldito que inquietas mi afán! ¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! ¡Adiós mi alegría llena de bondad! ¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, las cosas ce...

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