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Mostrando las entradas etiquetadas como Rubén Darío

Poemas de Rubén Darío

 Poemas de Rubén Darío Rubén Darío Lista alfabética de poemas de Rubén Darío por título o por primer verso: A Amado Nervo   A aquel pobre muchacho (Abrojos XXVI)   A Colón   Advierte si fue profundo (Abrojos XXII)   A Juan Ramón Jiménez   Alaba los ojos negros de Julia   ¡Aleluya!   Allá en la playa quedó la niña   Allá está la cumbre   Allá lejos   Al rey Óscar   A las evocaciones clásicas   Al oír sus razones (Abrojos VII)     Amada, la noche llega   Amado Nervo   A maestre Gonzalo de Berceo   A Margarita Debayle (Margarita, está linda la mar...)   Ama tu ritmo y ritma tus acciones   Amo los pálidos rostros   Anagké   Animará la virgen tierra   Año nuevo   A Phocás, el campesino    Aquella frente de virgen (Abrojos XXIX)   Argentina, Argentina   Argentina, el cantor ha oteado   Argentina, el día que te vistes de gala   Argentina, re...

Sinfonía en gris mayor, Rubén Darío

Rubén Darío Sinfonía en gris mayor El mar como un vasto cristal azogado refleja la lámina de un cielo de zinc; lejanas bandadas de pájaros manchan el fondo bruñido de pálido gris. El sol como un vidrio redondo y opaco con paso de enfermo camina al cenit; el viento marino descansa en la sombra teniendo de almohada su negro clarín. Las ondas que mueven su vientre de plomo debajo del muelle parecen gemir. Sentado en un cable, fumando su pipa, está un marinero pensando en las playas de un vago, lejano, brumoso país. Es viejo ese lobo. Tostaron su cara los rayos de fuego del sol del Brasil; los recios tifones del mar de la China le han visto bebiendo su frasco de gin. La espuma impregnada de yodo y salitre ha tiempo conoce su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su blusa de dril. En medio del humo que forma el tabaco ve el viejo el lejano, brumoso país, adonde una tarde caliente y dorada tendidas las velas partió el bergantín… La siesta del trópico. El l...

Sonatina, Rubén Darío

Sonatina  La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro;  y en un vaso olvidada se desmaya una flor.  El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.  ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?  ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa, quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la esca...

"Cuando la vio pasar el pobre mozo" (Abrojos XVII), Rubén Darío

Rubén Darío ABROJOS - XVII Cuando la vio pasar el pobre mozo  y oyó que le dijeron: ¡Es tu amada!...              lanzó una carcajada,  pidió una copa y se bajó el embozo.  ¡Que improvise el poeta!                          Y habló luego  del amor, del placer, de su destino...  Y al aplaudirle la embriagada tropa,  se le rodó una lágrima de fuego,  que fue a caer al vaso cristalino.  Después, tomó su copa  ¡y se bebió la lágrima y el vino!  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Cuando el carro de Apolo pasa", Rubén Darío

Rubén Darío Cuando el carro de Apolo pasa una sombra lírica llega junto a la cuadriga de brasa de la divinidad griega. Y se oyen como vagos aires que acarician a Buenos Aires: es el alma de Santos Vega. El gaucho tendrá su parte en los jubileos futuros, pues sus viejos cantares puros entrarán en el reino del Arte. Se sabrá por siempre jamás que, en la payada de los dos, el vencido fue Satanás y Vega el payador de Dios.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Cuando cantó la culebra", Rubén Darío

Rubén Darío ABROJOS - XVI Cuando cantó la culebra,  cuando trinó el gavilán,  cuando gimieron las flores,  y una estrella lanzó un ¡ay!;  cuando el diamante echó chispas  y brotó sangre el coral,  y fueron dos esterlinas  los ojos de Satanás,  entonces la pobre niña  perdió su virginidad.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"La rosa niña", Rubén Darío

Rubén Darío LA ROSA NIÑA A Mademoiselle Margarita M. Guido Cristal, oro y rosa. Alba en Palestina.  Salen los tres reyes de adorar al rey,  flor de infancia llena de una luz divina  que humaniza y dora la mula y el buey. Baltasar medita, mirando la estrella  que guía en la altura. Gaspar sueña en  la visión sagrada. Melchor ve en aquella  visión la llegada de un mágico bien. Las cabalgaduras sacuden los cuellos  cubiertos de sedas y metales. Frío  matinal refresca belfos de camellos  húmedos de gracia, de azul y rocío. Las meditaciones de la barba sabia  van acompasando los plumajes flavos,  los ágiles trotes de potros de Arabia  y las risas blancas de negros esclavos. ¿De dónde vinieron a la Epifanía?  ¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India? Es en vano  cavilar. Vinieron de la luz, del Día,  del Amor. Inútil pensar, Tertuliano. El fin anunciaban de un gran cautiverio  y el ad...

"Cosas del Cid", Rubén Darío

Rubén Darío COSAS DEL CID A Francisco A. de Icaza Cuenta Barbey, en versos que valen bien su prosa,  una hazaña del Cid, fresca como una rosa,  pura como una perla.  No se oyen en la hazaña  resonar en el viento las trompetas de España,  ni el azorado moro las tiendas abandona  al ver al sol el alma de acero de Tizona. Babieca descansando del huracán guerrero,  tranquilo pace, mientras el bravo caballero  sale a gozar del aire de la estación florida.  Ríe la Primavera, y el vuelo de la vida  abre lirios y sueños en el jardín del mundo.  Rodrigo de Vivar pasa, meditabundo,  por una senda en donde, bajo el sol glorioso,  tendiéndole la mano, le detiene un leproso. Frente a frente, el soberbio príncipe del estrago  y la victoria, joven, bello como Santiago,  y el horror animado, la viviente carroña  que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. Y al Cid tiende la mano el siniest...

"Convengo de cualquier modo" (ABROJOS - XLVI), Rubén Darío

Rubén Darío ABROJOS - XLVI Convengo de cualquier modo. No son raras hoy las víctimas, y es preciso, en el mercado donde todo se cotiza, que se derrame y se busque el material de la orgía... Pero una madre, ¡una madre! a su hija, Dios santo, ¡a su hija! ¡Oh, Alfredo de Musset! Dime si Rolla regateó con el diablo la tarifa, o con la madre monstruo tiró dados sobre el desnudo cuerpo de la niña.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

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