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Mostrando las entradas etiquetadas como Mario Benedetti

Aquí se respira bien, Mario Benedetti

  Aquí se respira bien, cuento de Mario Benedetti  Mario Benedetti —¿Nos sentamos en este? —pregunta el Viejo. —Mejor aquél. Tiene más sombra. Por más que nadie intenta arrebatárselo, Gustavo se cree obligado a correr para asegurarse el usufructo del banco. El padre llega después, sin apuro, con el saco en el brazo. —Se respira bien en este rinconcito—dice, y para demonstrarlo resopla ostensiblemente. Luego se acomoda, saca la tabaquera y arma un cigarrillo entre las piernas abiertas. A las diez de la mañana de un miércoles, el Prado está tranquilo. Tranquilo y desierto. Hay momentos tan calmos que el ruido más cercano es el galope metálico de un tranvía de Millán. Luego un viento cordial hace cabecear dos pinos gemelos y arrastra algunas hojas sobre el césped soleado. Nada más. —¿Cuándo empezás a trabajar? —Mañana. El padre humedece la hojilla y sonríe para sí mismo, distraído. —Si estuvieras siempre en casa… como estos días… —¿Te gustaría estar con el Viejo, eh? Gustavo reco...

Andamios, Mario Benedetti

  Andamios  Mario Benedetti “…Javier se había aprontado para almorzar a solas en una mesa del fondo. Todavía no había asimilado del todo el relato de Nieves sobre la muerte de Ramón. Quería evaluar con serenidad ese hecho insólito, medir su profundidad, administrar para sí mismo la importancia de una imagen que le resultaba aterradora. No obstante, el dieciochoañero Braulio está allí, inoportuno pero ineludible, y no se siente con ánimo de rechazarlo. Además, su presencia inopinada le despierta curiosidad. -Sentate. ¿Querés comer algo? -No. Ya almorcé. En todo caso, cuando termines de comer, a lo mejor te acepto un helado. Javier queda a la espera de una explicación. La presunta amistad con Diego no es suficiente. -Te preguntarás a qué viene este abordaje. Diego me ha hablado bien de vos. Dice que siempre fuiste amigo de su padre y que lo has ayudado. Además estuviste exiliado, en España creo. Conocés mundo. Conocés gente. Tenés experiencia. Javier calla, aunque se da cuenta d...

Almuerzo y dudas, Mario Benedetti

  Almuerzo y dudas  Mario Benedetti El hombre se detuvo frente a la vidriera, pero su atención no fue atraída por el alegre maniquí sino por su propio aspecto reflejado en los cristales. Se ajustó la corbata, se acomodó el gacho. De pronto vio la imagen de la mujer junto a la suya. -Hola, Matilde -dijo y se dio vuelta. La mujer sonrió y le tendió la mano. -No sabía que los hombres fueran tan presumidos. Él se rió, mostrando los dientes. -Pero a esta hora -dijo ella- usted tendría que estar trabajando. -Tendría. Pero salí en comisión. Él le dedicó una insistente mirada de reconocimiento, de puesta al día. -Además -dijo- estaba casi seguro de que usted pasaría por aquí. -Me encontró por casualidad. Yo no hago más este camino. Ahora suelo bajarme en Convención. Se alejaron de la vidriera y caminaron juntos. Al llegar a la esquina, esperaron la luz verde. Después cruzaron. -¿Dispone de un rato? -preguntó él. -Sí. -¿Le pido entonces que almuerce conmigo? ¿O también esta vez se va a...

Acaso irreparable, Mario Benedetti

  Acaso irreparable  Mario Benedetti Cuando los parlantes anunciaron que las Líneas Centroamericanas de Aviación postergaban por veinticuatro horas su vuelo número 914, Sergio Rivera hizo un gesto de impaciencia. No ignoraba, por supuesto, la clásica argumentación: siempre es mejor una demora impuesta por la prudencia que una dificultad («acaso irreparable») en pleno vuelo. De cualquier manera, esta demora complicaba bastante sus planes con respecto a la próxima escala, donde ya tenía citas concertadas para el siguiente mediodía. Decidió autoimponerse la resignación. La afelpada voz femenina del parlante seguía diciendo ahora que la Compañía proporcionaría vales a sus pasajeros para que cenaran, pernoctaran y desayunaran en el Hotel Internacional, cercano al Aeropuerto. Nunca había estado en este país eslavo y no le habría desagradado conocerlo, pero por una sola noche (y aunque el Banco del aeropuerto estaba atendiendo a los pasajeros en tránsito) no iba a cambiar dólares. De...

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