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Mostrando las entradas etiquetadas como Poemas de reconocimiento y homenaje

Cheché, Dulce María Loynaz

  Cheché                                             (Muchacha que hace flores artificiales)                                                           Dedico estos veros a la señorita                                              Mercedes Sardañas, heroina anónima ...

"Campoamor", Rubén Darío

Rubén Darío Campoamor  Éste del cabello cano,  como la piel del armiño,  juntó su candor de niño  con su experiencia de anciano;  cuando se tiene en la mano  un libro de tal varón,  abeja es cada expresión  que, volando del papel,  deja en los labios la miel  y pica en el corazón.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Bouquet", Rubén Darío

Rubén Darío Bouquet Un poeta egregio del país de Francia,  que con versos áureos alabó el amor,  formó un ramo armónico, lleno de elegancia,  en su Sinfonía en Blanco Mayor. Yo por ti formara, Blanca deliciosa,  el regalo lírico de un blanco bouquet,  con la blanca estrella, con la blanca rosa  que en los bellos parques del azul se ve. Hoy que tú celebras tus bodas de nieve  (tus bodas de virgen con el sueño son),  todas sus blancuras Primavera llueve  sobre la blancura de tu corazón. Cirios, cirios blancos, blancos, blancos lirios,  cuello de los cisnes, margarita en flor,  galas de la espuma, ceras de los cirios  y estrellas celestes tienen tu color. Yo, al enviarte versos, de mi vida arranco  la flor que te ofrezco, blanco serafín.  ¡Mira cómo mancha tu corpiño blanco  la más roja rosa que hay en tu jardín!  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    | ...

"Balada laudatoria a don Ramón del Valle-Inclán", Rubén Darío

Rubén Darío Balada laudatoria a don Ramón del Valle-Inclán Del país del sueño, tinieblas, brillos, donde crecen plantas, flores extrañas, entre los escombros de los castillos, junto a las laderas de las montañas; donde los pastores en sus cabañas rezan, cuando al fuego dormita el can, y donde las sombras antiguas van por cuevas de lobos y raposas, ha traído cosas muy misteriosas don Ramón María del Valle-Inclán. Cosas misteriosas, trágicas, raras, de cuentos oscuros de los antaños, de amores terribles, crímenes, daños, como entre vapores de solfataras, caras sanguinarias, pálidas caras, gritos ululantes de pena y afán, infaustos hechizos, aves que van bajo la amenaza del gerifalte, dice en versos ricos de oro y esmalte don Ramón María del Valle-Inclán. Sus aprobaciones diera el gran Will, y sus alabanzas el gran Miguel, a quien ya nos cuenta cuentos de abril o poemas llenos de sangre y hiel. Para él la palma con el laurel que en manos de España listas e...

"Amado Nervo", poema de Rubén Darío

Rubén Darío             VII  Amado Nervo Amado es la palabra que en querer se concreta;  Nervo es la vibración de los nervios del mal.  ¡Bendita sea y pura la canción del poeta  que lanzó sin pensar su frase de cristal!... Fraile de los suspiros, celeste anacoreta,  que tienes en blancura l'azúcar y la sal,  muéstrame el lirio puro que sigues en la veta,  y hazme escuchar el eco de tu alma sideral. Generoso y sutil como una mariposa,  encuentra en mí la miel de lo que soy capaz,  y goza en mí la dulce fragancia de la rosa. No busques en mis gestos el alma de mi faz;  quiere lo que se aquieta, busca lo que reposa  y ten, como una joya, la perla de la Paz.   Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio Rubén Darío es considerado el padre del Moderni...

"Trébol" (Entre Góngora, Velázquez y Darío), Rubén Darío

Rubén Darío VII     TRÉBOL               I De D. Luis de Góngora y Argote a D. Diego de Silva Velázquez Mientras el brillo de tu gloria augura ser en la eternidad sol sin poniente, fénix de viva luz, fénix ardiente, diamante parangón de la pintura, de España está sobre la veste oscura tu nombre, como joya reluciente, rompe la Envidia el fatigado diente, y el Olvido lamenta su amargura. Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego, miro a través de mi penumbra el día en que el calor de tu amistad, don Diego, jugando de la luz con la armonía, con la alma luz, de tu pincel el juego el alma duplicó de la faz mía.               II De D. Diego de Silva Velázquez a D. Luis de Góngora y Argote Alma de oro, fina voz de oro, al venir hacia mí, ¿por qué suspiras? Ya empieza el noble coro de las liras a preludiar el himno a tu decoro; ya el misterioso son del noble coro calma el Centauro sus g...

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