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Mostrando entradas de marzo 4, 2017

"La mañana de San Juan", Manuel Gutierrez Nájera

Pocas mañanas hay tan alegres, tan frescas, tan azules como esta mañana de San Juan. El cielo está muy limpio, "como si los ángeles lo hubieran lavado por la mañana"; llovió anoche y todavía cuelgan de las ramas brazaletes de rocío que se evaporan luego que el sol brilla, como los sueños luego que amanece; los insectos se ahogan en las gotas de agua que resbalan por las hojas, y se aspira con regocijo ese olor delicioso de tierra húmeda, que sólo puede compararse con el olor de los cabellos negros, con el olor de la epidermis blanca y el olor de las páginas recién impresas. También la naturaleza sale de la alberca con el cabello suelto y la garganta descubierta; los pájaros, que se emborrachan con agua, cantan mucho, y los niños del pueblo hunden su cara en la gran palangana de metal. ¡Oh, mañanita de San Juan, la de camisa limpia y jabones perfumados, yo quisiera mirarte lejos de estos calderos en que hierve grasa humana; quisiera contemplarte al aire libre, allí

"Yo amo el recuerdo", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Yo amo el recuerdo de esas épocas desnudas, En que Febo se complacía en dorar las estatuas, Cuando el hombre y la mujer en su agilidad Gozaban sin mentira y sin ansiedad, Y, el cielo amoroso acariciándoles el lomo, Desplegaban la salud de su noble máquina. Cibeles, entonces, fértil en frutos generosos, No estimaba sus redes un peso muy oneroso, Pero, loba de corazón henchido de ternuras vulgares, Amamantaba al universo con sus pezones morenos. El hombre, elegante, robusto y fuerte, tenía el derecho De mostrarse orgulloso de las beldades que le llamaban su rey; ¡Frutos puros de todo ultraje y vírgenes de grietas, Cuya carne lisa y firme atraía las mordeduras! El Poeta actualmente, cuando quiere concebir Estas nativas grandezas, en los lugares donde se dejan ver La desnudez del hombre y de la mujer, Siente un frío tenebroso envolver su alma Ante este negro cuadro lleno de espanto. ¡Oh, monstruosidades llorando su vestimenta! ¡Oh, r

"Un hemisferio en una cabellera", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire.       ¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.       Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana.       En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor.       En las caricias

"Un gracioso", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Era la explosión del año nuevo: caos de barro y nieve, atravesado por mil carruajes, centelleante de juguetes y de bombones, hormigueante de codicia y desesperación; delirio oficial de una ciudad grande, hecho para perturbar el cerebro del solitario más fuerte. Entre todo aquel barullo y estruendo trotaba un asno vivamente, arreado por un tipejo que empuñaba el látigo.        Cuando el burro iba a volver la esquina de una acera, un señorito enguantado, charolado, cruelmente acorbatado y aprisionado en un traje nuevo, se inclinó, ceremonioso, ante el humilde animal, y le dijo, quitándose el sombrero: «¡Se lo deseo bueno y feliz!»        Volviose después con aire fatuo no sé a qué camaradas suyos, como para rogarles que añadieran aprobación a su contento.        El asno, sin ver al gracioso, siguió corriendo con celo hacia donde le llamaba el deber.        A mí me acometió súbitamente una rabia inconmensurable contra aquel magnífico imbécil, que me

"Tristezas de la luna", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Esta noche la luna sueña con más pereza, Cual si fuera una bella hundida entre cojines Que acaricia con mano discreta y ligerísima, Antes de adormecerse, el contorno del seno. Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes, Moribunda, se entrega a prolongados éxtasis, Y pasea su mirada sobre visiones blancas, Que ascienden al azul igual que floraciones. Cuando sobre este globo, con languidez ociosa, Ella deja rodar una furtiva lágrima, Un piadoso poeta, enemigo del sueño, De su mano en el hueco, coge la fría gota como un fragmento de ópalo de irisados reflejos. Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letras de acá y de allá. Blog de Li

"Sueño parisiense", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire a Constantin Guys I De aquel terrible paisaje Como nunca vio mortal, Esta mañana, aún la imagen Vaga y lejana perdura. ¡Lleno está el sueño de magia! Por un singular capricho Desterré de ese espectáculo Al barroco vegetal, Y, pintor fiel de mi sueño, En el cuadro saboreé La monotonía embriagante De agua, mármol y metal. Babel de arcos y escaleras, Era un palacio infinito lleno de fuentes y aljibes En oro bruñido o mate; Y rumorosas cascadas, Como cortinas de vidrio, Se suspendían destellantes Sobre murallas metálicas. No árboles, sino columnas, Ceñían estanques dormidos, Donde gigantescas náyades Como damas se miraban. Capas de agua se extendían, Por muelles rosas y verdes, Durante miles de leguas, Hacia el fin del universo; Había piedras inauditas Y olas mágicas; había Inmensos hielos absortos Por lo que ellos reflejaban. Taciturnos y distantes, Ganges en el firmamento, Arrojaban sus tesoros En diamant

"Sobre «El Tasso en prisión»", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire En su celda, el poeta, harapiento y enfermo, Teniendo un manuscrito bajo su pie convulso, Contempla con mirada inundada de pánico La escalera de vértigo donde su alma se abisma. Las risas enervantes que pueblan la prisión, Arrastran su razón a lo absurdo y lo extraño; La Duda lo rodea y el ridículo Miedo, Odioso y multiforme, circula en torno de él. Este genio encerrado en un antro malsano, Esas muecas y gritos, espectros cuyo enjambre Amotinado gira detrás de sus oídos, El soñador a quien el horror despertara, Tal es tu emblema, Alma de tenebrosos sueños, Que ahoga la Realidad entre sus cuatro muros. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letras de acá y de allá. Blog de Liter

"Spleen", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso, rico, pero impotente, joven, aunque achacoso, que, despreciando halagos de sus cien concejales, con sus perros se aburre y demás animales. Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón, ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón. La grotesca balada del bufón favorito no distrae la frente de este enfermo maldito; en cripta se convierte su lecho blasonado, y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado, no saben ya encontrar qué vestido indiscreto logrará una sonrisa del joven esqueleto. el sabio que le acuña el oro no ha podido extirpar de su ser el humor corrompido, y en los baños de sangre que hacían los Romanos, que a menudo recuerdan los viejos soberanos, reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867

"Sueño de un curioso", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Conoces, tal mi caso, ese dolor sabroso,   Y de ti haces que digan: «¡Qué ser tan singular!»  -Iba a morir. Y había en mi alma amorosa,  Deseo mezclado a horror, un raro sufrimiento; Angustia y esperanza, sin humor encontrado.  Mientras más se vaciaba la arena ineluctable, Más deliciosa y áspera resultó mi tortura; Se desgajaba mi alma del mundo familiar. Y era como ese niño, ávido de espectáculos, Que odia el telón igual que se odia una barrera. Hasta que, al fin, la fría verdad se desveló: Sin sentirlo, había muerto, y la terrible aurora Me circundaba. -¡Cómo! ¿No es más que esto, al fin? El telón se había alzado y yo aguardaba aún.  Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letr

"Reversibilidad", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Ángel lleno de gozo, ¿sabes lo que es la angustia, La culpa, la vergüenza, el hastío, los sollozos Y los vagos terrores de esas horribles noches Que al corazón oprimen cual papel aplastado? Ángel lleno de gozo, ¿sabes lo que es la angustia? Ángel de bondad lleno, ¿sabes lo que es el odio, Las lágrimas de hiel y los puños crispados, Cuando su infernal voz levanta la venganza Ven capitán se erige de nuestras facultades? Ángel de bondad lleno: ¿sabes lo que es el odio? Ángel de salud lleno, ¿sabes lo que es la Fiebre, Que a lo largo del muro del lechoso hospital, Como los exiliados, marcha con pie cansino, En pos del sol escaso y moviendo los labios? Ángel de salud lleno, ¿sabes lo que es la Fiebre? Ángel de beldad lleno, ¿sabes de las arrugas? ¿Y el miedo a envejecer, y ese odioso tormento De leer el secreto horror del sacrificio En ojos donde un día los nuestros abrevaron? Ángel de beldad lleno, ¿sabes de las arrugas? ¡Ángel

"Recogimiento", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Sé sabia, Pena mía, y permanece en calma. Reclamabas la Noche; ya desciende, hela aquí: Envuelve a la ciudad una atmósfera oscura A unos la paz trayendo y a los más la zozobra. Mientras que la gran masa de los viles mortales, Del Placer bajo el látigo, ese verdugo impávido, Cosecha sinsabores en la fiesta servil, Ofréceme tu mano, Pena mía, ven aquí Lejos de ellos. Mira balancearse los años transcurridos Con vestidos ridículos, sobre las balaustradas Del cielo; la nostalgia burlona ya emerge de las aguas; Descansa bajo un arco el moribundo sol Y, tal enorme sudario rezagado, hacia Oriente, Oye, querida, oye cómo avanza la Noche. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letras de acá y d

"¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria?", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire ¿Qué dirás esta noche pobre alma solitaria, Qué dirás, corazón, marchito hace tan poco, A la muy bella, a la muy buena, a la amadísima, Bajo cuya mirada floreciste de nuevo? -El orgullo emplearemos en cantar sus loores; Nada iguala al encanto que hay en su autoridad; Su carne espiritual tiene un perfume angélico, Y nos visten con ropas purísimas sus ojos. En medio de la noche y de la soledad, O a través de las calles, del gentío rodeado, Danza como una antorcha su fantasma en el aire. A veces habla y dice: «Yo soy bella y ordeno Que por amor a mí no améis sino lo Bello; Soy el Ángel guardián, la Musa y la Madona». Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   _____________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letras de acá y de allá. B

"Puesta de sol romántica", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Qué hermoso el sol parece cuando fresco se eleva, Dando los buenos días como en una explosión -Feliz aquel que puede, por el amor transido, Saludar al poniente, más glorioso que un sueño. ¡Lo recuerdo!… Yo he visto todo, flor, surco, fuente, Caer bajo su mirada como un corazón vivo… -Pronto, pronto, ya es tarde, vamos al horizonte Para atrapar al menos algún oblicuo rayo. Pero persigo en vano al Dios que se retira; La irresistible Noche establece su imperio, Negro, húmedo, funesto, roto de escalofríos; Un olor a sepulcro en las tinieblas boga, Y mi pie temeroso roza, junto al pantano, Sapos inesperados y babosas heladas. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letras de acá y de allá. B