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"Cuando sepas hallar una sonrisa", Enrique González Martínez

Enrique González Martínez Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte; cuando tiendas la vista a los diversos rumbos del cosmos, y tu esfuerzo propio sea como potente microscopio que va hallando invisibles universos; entonces en las flamas de la hoguera de un amor infinito y sobrehumano, como el santo de Asís, dirás hermano al árbol, al celaje y a la fiera. Sentirás en la inmensa muchedumbre de seres y de cosas tu ser mismo; serás todo pavor con el abismo y serás todo orgullo con la cumbre. Sacudirá tu amor el polvo infecto que macula el blancor de la azucena, bendecirás las márgenes de arena y adorarás el vuelo del insecto; y besarás el garfio del espino y el sedeño ropaje de las dalias... Y quitarás piadoso tus sandalias por no herir a las...

"Busca en todas las cosas...", Enrique González Martínez

Enrique González Martínez Busca en todas las cosas un alma y un sentido oculto; no te ciñas a la apariencia vana; husmea, sigue el rastro de la verdad arcana, escudriñante el ojo y aguzado el oído. No seas como el necio, que al mirar la virgínea imperfección del mármol que la arcilla aprisiona, queda sordo a la entraña de la piedra, que entona en recóndito ritmo la canción de la línea. Ama todo lo grácil de la vida, la calma de la flor que se mece, el color, el paisaje. Ya sabrás poco a poco descifrar su lenguaje… ¡Oh divino coloquio de las cosas y el alma! Hay en todos los seres una blanda sonrisa, un dolor inefable o un misterio sombrío. ¿Sabes tú si son lágrimas las gotas de rocío? ¿Sabes tú qué secreto va contando la brisa? Atan hebras sutiles a las cosas distantes; al acento lejano corresponde otro acento. ¿Sabes tú donde lleva los suspiros el viento? ¿Sabes tú si son almas las estrellas errantes? No desdeñes al pájaro de argentina ...

" Al que ingrato me deja busco amante", Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz V Prosigue el mismo asunto, y determina que prevalezca la razón contra el gusto    Al que ingrato me deja busco amante; al que amante me sigue dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata, maltrato a quien mi amor busca constante.    Al que trato de amor hallo diamante y soy diamante al que de amor me trata, triunfante quiero ver al que me mata y mato al que me quiere ver triunfante.    Si a éste pago, padece mi deseo; si ruego a aquel, mi pundonor enojo; de entre ambos modos infeliz me veo.    Pero yo por mejor partido escojo de quien no quiero ser violento empleo que de quien no me quiere vil despojo. ____________________________________ Género literario: Poesía País: México (Nueva España) Sor Juana Inés de la Cruz en Amazon.

"Al padre Francisco de Castro", Sor Juana Inés de la Cruz

 Sor Juana Inés de la Cruz IV Al padre Francisco de Castro    La compuesta de flores maravilla, divina protectora americana, que a ser se pasa rosa mexicana apareciendo rosa de Castilla;    la que, en vez del dragón (de quien humilla cerviz rebelde en Pathmos) huella ufana hasta aquí inteligencia soberana de su pura grandeza, pura silla;    ya el cielo, que la copia misterioso, segunda vez sus señas celestiales en guarismo de flores claro suma;    pues no menos le dan traslado hermoso las flores de tus versos sin iguales, la maravilla de tu culta pluma. __________________________________ Género literario: Poesía País: México (Nueva España)

"Rosa divina que en gentil cultura", Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz III En que da moral censura a una rosa y en ella a sus semejantes    Rosa divina que en gentil cultura eres con tu fragante sutileza magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada en la hermosura.    Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura.    ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia, el riesgo de morir desdeñas,   y luego, desmayada y encogida,    de tu caduco ser das mustias señas! Con que con docta muerte y necia vida viviendo engañas y muriendo enseñas. _________________________________ Género literario: Poesía País: México (Nueva España)

"Este que ves engaño colorido", Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz II A su retrato    Este que ves engaño colorido, que del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;    este, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido,    es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada, es un resguardo inútil para el hado,    es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado, es cadáver, es polvo, es sombra, es nada. __________________________________ Género literario: Poesía País: México (Nueva España)

"Feliciano me adora y le aborrezco", Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz I Correspondencias entre amar o aborrecer    Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno no apetezco.    A quien más me desdora, el alma ofrezco; a quien me ofrece víctimas, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro, y al que le hace desprecios, enriquezco.    Si con mi ofensa al uno reconvengo, me reconviene el otro a mí ofendido; y a padecer de todos modos vengo,    pues ambos atormentan mi sentido: aqueste con pedir lo que no tengo, y aquél con no tener lo que le pido. __________________________________ Género literario: Poesía País: México (Nueva España)

"¡Ah de la vida!...", Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo “¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde? ¡Aquí de los antaños que he vivido! La Fortuna mis tiempos ha mordido; las Horas mi locura las esconde. ¡Que sin poder saber cómo ni a dónde la salud y la edad se hayan huido! Falta la vida, asiste lo vivido, y no hay calamidad que no me ronde. Ayer se fue; mañana no ha llegado; hoy se está yendo sin parar un punto: soy un fue, y un será, y un es cansado. En el hoy y mañana y ayer, junto pañales y mortaja, y he quedado presentes sucesiones de difunto. ___________________________________________________ Poesía española de los Siglos de Oro. Fanccisco de Quevedo. Soneto.

" Adán en Paraíso, vos en huerto", Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo Adán en Paraíso, vos en huerto,  él puesto en honra, vos en agonía,  él duerme, y vela mal su compañía,  la vuestra duerme, vos oráis despierto. Él cometió el primero desconcierto,  vos concertaste nuestro primer día,  cáliz bebéis, que vuestro Padre envía,  él come inobediencia, y vive muerto. El sudor de su rostro le sustenta,  el del vuestro mantiene nuestra gloria,  suya la culpa fue, vuestra la afrenta. Él dejó error, y vos dejáis memoria,  aquel fue engaño ciego, y esta venta.  ¡Cuán diferente nos dejáis la historia! ____________________________________________________ Poesía española de los Siglos de Oro. Francisco de Quevedo.

"A una nariz", Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un peje espada muy barbado. Era un reloj de sol mal encarado, érase una alquitara pensativa, érase un elefante boca arriba, era Ovidio Nasón más narizado. Érase un espolón de una galera, érase una pirámide de Egipto, las doce Tribus de narices era. Érase un naricísimo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito. ____________________________________________________ Poesía española de los Siglos de Oro. Francisco de Quevedo.

"A todas partes que me vuelvo, veo ..." Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo A todas partes que me vuelvo, veo  las amenazas de la llama ardiente,  y en cualquiera lugar tengo presente  tormento esquivo y burlador deseo. La vida es mi prisión, y no lo creo;  y al son del hierro, que perpetuamente  pesado arrastro, y humedezco ausente,  dentro mí proprio, pruebo a ser Orfeo. Hay en mi corazón furias y penas,  en él es el amor fuego, y tirano,  y yo padezco en mí la culpa mía. ¡Oh dueño sin piedad, que tal ordenas!  Pues del castigo de enemiga mano  no es precio, ni rescate la armonía. _________________________________ Poesía española de los Siglos de Oro. Francisco de Quevedo.

"A Lísida, pidiéndole unas flores que tenía en la mano", Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo Ya que huyes de mí, Lísida hermosa, imita las costumbres de esta fuente, que huye de la orilla eternamente, y siempre la fecunda generosa. Huye de mí cortés y desdeñosa, sígate de mis ojos la corriente, y, aunque de paso, tanto fuego ardiente merézcate una hierba y una rosa. Pues mi pena ocasionas, pues te ríes del congojoso llanto que derramo en sacrificio al claustro de rubíes, perdona lo que soy por lo que amo, y cuando desdeñosa te desvíes, llévate allá la voz con que te llamo. _________________________________ Poesía española de los Siglos de Oro. Francisco de Quevedo.

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