Ir al contenido principal

Entradas

"Proyecto de epílogo", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Para la segunda edición de "Las flores  del mal" Tranquilo como un sabio, manso como un maldito, dije: Te amo, oh mi beldad, oh encantadora mía… Cuántas veces… Tus orgías sin sed, tus amores sin alma, Tu gusto de infinito Que en todo, hasta en el mal, se proclama, Tus bombas, tus puñales, tus victorias, tus fiestas, Tus barrios melancólicos, Tus suntuosos hoteles, Tus jardines colmados de intrigas y suspiros, Tus templos vomitando musicales plegarias, Tus pueriles rabietas, tus juegos de vieja loca, Tus desalientos; Tus fuegos de artificio, erupciones de gozo, Que hacen reír al cielo, tenebroso y callado. Tu venerable vicio, que en la seda se ostenta, Y tu virtud risible, de mirada infeliz Y dulce, extasiándose en el lujo que muestra… Tus principios salvados, tus vulnerables leyes, Tus altos monumentos donde la bruma pende, Tus torres de metal que el sol hace brillar, Tus reinas de teatro de encantadoras vo...

"Perfume exótico", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Cuando entorno los ojos bajo el sol otoñal Y respiro el aroma de tu cálido seno, Ante mí se perfilan felices litorales Que deslumbran los fuegos de un implacable sol. Una isla perezosa donde Naturaleza Produce árboles únicos y frutos sabrosísimos, Hombres que ostentan cuerpos ágiles y delgados Y mujeres con ojos donde pinta el asombro. Guiado por tu aroma hacia mágicos climas Veo un puerto colmado de velas y de mástiles Todavía fatigados del oleaje marino, Mientras del tamarindo el ligero perfume, Que circula en el aire y mi nariz dilata, En mi alma se mezcla al canto marinero. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867), escritor francés de gran trascendencia, pieza clave en el paso a lo que hoy se denomina "poesía moderna" _________________________________ Letras de acá y de allá. Blog de Literatura.

"Paisaje", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Deseo, para escribir castamente mis églogas, Dormir cerca del cielo, cual suelen los astrólogos, Y escuchar entre sueños, vecino a las campanas, Sus cánticos solemnes que propalan los vientos. El mentón en las manos, tranquilo en mi buhardilla, Observaré el taller que parlotea y canta; Las chimeneas, las torres, esos urbanos mástiles, Y los cielos que invitan a soñar con lo eterno. Es dulce ver surgir a través de las brumas La estrella en el azul, la luz en la ventana, Alzarse al firmamento los ríos del carbón Y derramar la luna sus desvaído hechizo. Veré las primaveras, los estíos, los otoños, Y al llegar el invierno de monótonas nieves, Cerraré a cal y canto postigos y mamparas, Para alzar en la noche mis feéricos palacios. Y entonces soñaré con zarcos horizontes, Jardines, surtidores quejándose en el mármol, Con besos y con pájaros que cantan noche y día, Lo que el Idilio alberga de puro y de infantil. El Motín, golpe...

"Orgullo", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Ángeles de oro vestidos, de púrpura y de jacinto. El genio y el amor son fáciles deberes. Amasé sólo barro y de él extraje oro Llevaba en la mirada el brío del corazón. En París, su desierto, viviendo a la intemperie, Fuerte como una bestia y libre como un Dios. Más poemas de Charles Baudelaire    |    Inicio   ___________________________________________________ Charles Baudelaire (1821-1867) _________________________________ Letras de acá y de allá. Blog de Literatura.

"Mujeres condenadas", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Como bestias inmóviles tumbadas en la arena, Vuelven sus ojos hacia el marino horizonte, Y sus pies que se buscan y sus manos unidas, Tienen desmayos dulces y temblores amargos. Las unas, corazones que aman las confidencias En el fondo del bosque donde el arroyo canta, Deletrean el amor de su pubertad tímida Y marcan en el tronco a los árboles tiernos; Las otras, como hermanas, andan graves y lentas, A través de las peñas llenas de apariciones, Donde vio san Antonio surgir como la lava Aquellas tentaciones con los senos desnudos; Y las hay, que a la luz de goteantes resinas, En el hueco ya mudo de los antros paganos, Te llaman en auxilio de su aulladora fiebre. ¡Oh Baco, que adormeces todas las inquietudes! Y otras, cuyas gargantas lucen escapularios, Que, un látigo ocultando bajo sus largas ropas, Mezclan en las umbrías y solitarias noches, La espuma del placer al llanto del suplicio. Oh vírgenes, oh monstruos, oh demon...

"Mœsta et errabunda", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire ¿No huye el corazón, Ágata, muchas veces de ti, Lejos del negro océano de la ciudad inmunda, Hacia otra donde estalla, súbito, el esplendor, Azul, profundo, claro cual la virginidad? ¿No huye el corazón, Ágata, muchas veces de ti? ¡El mar, el vasto mar, nuestras tareas consuela! ¿Qué demonio ha dotado al mar, ronco cantor, Al que el potente órgano de los vientos secunda, De esa función sublime de arrullar nuestros sueños? ¡El mar, el vasto mar nuestras tareas consuela! ¡Ráptame tú, fragata! ¡Arrástrame, vagón! ¡Lejos! ¡Aquí las lágrimas se han convertido en fango! -¿No es cierto que, a menudo, el corazón de Ágata Dice: Lejos de crímenes, de dolores y culpas, ¡Ráptame tú, fragata! ¡Arrástrame vagón!? ¡Qué lejos te hallas ya, paraíso aromático, Donde, bajo los cielos, todo es amor y risas, Donde lo que se ama digno es de ser amado, Donde en puro deleite se ahoga el corazón! ¡Qué lejos te hallas ya, paraíso aromático! Pero...

"Me gusta recordar esas desnudas épocas", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Me gusta recordar esas desnudas épocas En que placía a Febo las estatuas dorar, En tanto hombre y mujer, en su esplendor más alto, Sin angustia gozaban y sin mentira alguna, Y, el amoroso cielo envolviendo sus cuerpos, La salud de su noble máquina ejercitaban. Mostrábase Cibeles fértil y generosa, No hallando que sus hijos fuesen gravosa carga; Antes bien, loba henchida de ternezas comunes, Nutría al universo con sus oscuras ubres. Elegante y robusto, el hombre se preciaba Entre bellezas múltiples que por rey le acataban. Frutos aún no ultrajados y carentes de grietas, ¡Cuya bruñida pulpa incitaba al mordisco! Hoy el Poeta, cuando pretende imaginar Tal nativa grandeza y acude a los lugares En que hombres y mujeres sin velos aparecen, Siente envuelto su espíritu en tenebroso frío, Ante ese negro cuadro que rebosa de espanto. ¡Oh monstruosidades llorando sus vestidos! ¡Oh ridículos torsos que son propios de máscaras! Pobres cuerpos ...

"Los faros", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Rubens, río de olvido, jardín de la pereza, Almohada de carne fresca donde no se puede amar, Pero donde la vida afluye y se agita sin cesar, Como el aire en el cielo y la mar en el mar; Leonardo da Vinci, espejo profundo y sombrío, Donde los ángeles encantadores, con dulce sonrisa Toda llena de misterio, aparecen en la sombra De los ventisqueros y los pinos que cierran su paisaje; Rembrandt, triste hospital lleno de murmullos, Y por un gran crucifijo decorado solamente, Donde la plegaria llorosa se exhala de las inmundicias, Y de un rayo invernal atravesado bruscamente; Miguel Ángel, lugar impreciso do vénse los Hércules Mezclarse a los Cristos, y elevarse muy erguidos Fantasmas pujantes que en los crepúsculos Desgarran su sudario estirando sus dedos; Cóleras de boxeador, impudicias de fauno, Tú que supiste recoger la belleza de los granujas, Gran corazón henchido de orgullo, hombre débil y amarillo, Puget, melancólico emperador...

"Los dones de las hadas", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Había gran asamblea de hadas para proceder al reparto de dones entre todos los recién nacidos llegados a la vida en las últimas veinticuatro horas. Todas aquellas antiguas y caprichosas hermanas del Destino; todas aquellas madres raras del gozo y del dolor, eran muy diferentes: tenían unas aspecto sombrío y ceñudo; otras, aspecto alocado y malicioso; unas, jóvenes que habían sido siempre jóvenes; otras, viejas que habían sido siempre viejas. Todos los padres que tienen fe en las hadas habían acudido, llevando cada cual a su recién nacido en brazos. Los dones, las facultades, los buenos azares, las circunstancias invencibles habíanse acumulado junto al tribunal, como los premios en el estrado para su reparto. Lo que en ello había de particular era que los dones no servían de recompensa a un esfuerzo, sino, por el contrario, eran una gracia concedida al que no había vivido aún, gracia capaz de determinar su destino y convertirse lo mismo en fuente...

"Letanías de Satán", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Oh tú, el Ángel más bello y asimismo el más sabio Dios privado de suerte y ayuno de alabanzas, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! Príncipe del exilio, a quien perjudicaron, Y que, vencido, aún te alzas con más fuerza, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! Tú, que todolos sabes, oh gran rey subterráneo, Familiar curandero de la angustía del hombre, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! Tú, que incluso al leproso y a los parias más bajos Sólo por amor muestras el gusto del Edén, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! Oh tú, que de la Muerte, tu vieja y firme amante, Engendras la Esperanza – ¡esa adorable loca! ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! Tú que das al proscrito esa altiva mirada Que en torno del cadalso condena a un pueblo entero ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! Tú sabes las guaridas donde en tierras lejanas El celoso Dios guarda toda su pedrería, ¡Oh Satán, ten piedad d...

"Las viudas", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire Dice Vauvenargues que en los jardines públicos hay paseos frecuentados principalmente por la ambición venida a menos, por los inventores desgraciados, por las glorias abortadas, por los corazones rotos, por todas esas almas temblorosas y cerradas en que rugen todavía los últimos suspiros de una tempestad, que se alejan de la insolente mirada de los satisfechos y de los ociosos. En estos refugios umbríos se dan cita los lisiados por la vida.        A esos lugares, sobre todo, gustan el poeta y el filósofo de dirigir sus ávidas conjeturas. Pasto cierto hay en ellos. Porque si algún paraje desdeñan visitar, es, sobre todo, como insinué hace un momento, la alegría de los ricos. Tal turbulencia en el vacío nada tiene que les atraiga. Por el contrario, siéntense irresistiblemente arrastrados hacia todo lo débil, lo arruinado, lo contristado, lo huérfano.        Una mirada experta nunca se engaña. En esas facciones r...

"Las muchedumbres", Charles Baudelaire

Charles Baudelaire No a todos les es dado tomar un baño de multitud; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.       Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada.       Goza el poeta del incomparable privilegio de poder a su guisa ser él y ser otros. Como las almas errantes en busca de cuerpo, entra cuando quiere en la persona de cada cual. Sólo para él está todo vacante; y si ciertos lugares parecen cerrársele, será que a sus ojos no valen la pena de una visita.       El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoc...

aads