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Entradas

Sonatina, Rubén Darío

Sonatina  La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro;  y en un vaso olvidada se desmaya una flor.  El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.  ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?  ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa, quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la esca...

Letra de Canción del elegido, de Silvio Rodríguez

  Letra de la Canción del elegido, silvio Rodríguez Silvio Rodríguez Canción del elegido  Siempre que se hace una historia Se habla de un viejo, de un niño o de sí Pero mi historia es difícil No voy a hablarles de un hombre común Haré la historia de un ser de otro mundo De un animal de galaxia Es una historia que tiene que ver Con el curso de la Vía Láctea Es una historia enterrada Es sobre un ser de la nada Nació de una tormenta En el sol de una noche el penúltimo mes Fue de planeta en planeta Buscando agua potable Quizás buscando la vida o buscando la muerte Eso nunca se sabe Quizás buscando siluetas o algo semejante Que fuera adorable O por lo menos querible Besable, amable Él descubrió que las minas del rey Salomón Se hallaban en el cielo Y no en el África ardiente Como pensaba la gente Pero las piedras son frías Y le interesaban calor y alegrías Las joyas no tenían alma Solo eran espejos, colores brillantes Y al fin, bajó hacia la guerra Perdón, quise decir a la tierra Su...

Considerando en frío, imparcialmente... | César Vallejo

Considerando en frío, imparcialmente... César Vallejo Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose y, sin embargo, se complace en su pecho colorado; que lo único que hace es componerse de días; que es lóbrego mamífero y se peina… Considerando que el hombre procede suavemente del trabajo y repercute jefe, suena subordinado; que el diagrama del tiempo es constante diorama en sus medallas y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, desde lejanos tiempos, su fórmula famélica de masa… Comprendiendo sin esfuerzo que el hombre se queda, a veces, pensando, como queriendo llorar, y, sujeto a tenderse como objeto, se hace buen carpintero, suda, mata y luego canta, almuerza, se abotona… Considerando también que el hombre es en verdad un animal y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza… Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo… Comprendiendo que él sabe que le quiero, que le odio con afecto...

Delta, poema de Adrienne Rich

Delta Adrienne Rich Si has creído que este escombro es mi pasado hurgando en él para vender fragmentos entérate de que ya hace tiempo me mudé más hondo al centro de la cuestión Si crees que puedes agarrarme, piensa otra vez: mi historia fluye en más de una dirección un delta que surge del cauce con sus cinco dedos extendidos Adrienne Rich Traducción de María Soledad Sánchez Gómez Más

Árboles, poema de Adrienne Rich

Árboles Adrienne Rich Desde el interior, los árboles avanzan hacia el bosque, el bosque que estuvo vacío todos aquellos días, donde ningún pájaro podía posarse, ningún insecto esconderse, y ningún sol podía enterrar su pies en la sombra; en el bosque vacío de esas noches, los árboles abundarán por la mañana. Las raíces se esfuerzan toda la noche por desprenderse de las grietas en el suelo de la terraza. Las hojas se retuercen hacia los vidrios, pequeños vástagos endurecidos por el esfuerzo largas y torcidas ramas que se desprenden con dificultad bajo el techo, como pacientes recién dados de alta, medio-aturdidos, dirigiéndose hacia las puertas de la clínica. Aquí me acomodo. Las puertas se abren hacia la terraza, escribo extensas cartas donde apenas menciono el bosque y su partida de la casa. La noche está fresca, la luna entera brilla en un cielo aún abierto. El aroma de hojas y liquen llega como una voz a las habitaciones. Mi mente está plena de susurros que permanecerán en sile...

Cantora nocturna, Alejandra Pizarnik

 Cantora nocturna, poema de Alejandra Pizarnik Cantora nocturna Joe, macht die Musik von damals nacht... La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta. Alejandra Pizarnik .

Amantes, poema de Alejandra Pizarnik

 Amantes, Alejandra Pizarnik Amantes una flor no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío Alejandra Pizarnik De "Los trabajos y las noches" 1965

Amor es..., poema de Dulce María Loynaz | Letras de acá y de allá

Dulce María Loynaz Amor es... Amar la gracia delicada del cisne azul y de la rosa rosa; amar la luz del alba y la de las estrellas que se abren y la de las sonrisas que se alargan... Amar la plenitud del árbol, amar la música del agua y la dulzura de la fruta y la dulzura de las almas dulces.... Amar lo amable, no es amor: Amor es ponerse de almohada para el cansancio de cada día; es ponerse de sol vivo en el ansia de la semilla ciega que perdió el rumbo de la luz, aprisionada por su tierra, vencida por su misma tierra... Amor es desenredar marañas de caminos en la tiniebla: ¡Amor es ser camino y ser escala! Amor es este amar lo que nos duele, lo que nos sangra bien adentro... Es entrarse en la entraña de la noche y adivinarle la estrella en germen... ¡La esperanza de la estrella!... Amor es amar desde la raíz negra. Amor es perdonar; y lo que es más que perdonar, es comprender... Amor es apretarse a la cruz, y clavarse a la cruz, y morir y resucitar ... ¡Amor es resucitar! Dulce María...

AA. en una esquina, Aníbal Núñez | Poesía

  AA. en una esquina Aquí, al volver el sol, han confluido mi sangre con tu sangre de noviembre: verde seco es vasija de otro verde seco que abarca toda la costumbre de renacer -cenizas son los días diecinueve y cada noche en que Saturno manda en las estrellas- No hay lugar para ti y para mí juntos en esta ciudad rota en la que somos tú y yo, no lo mejor de cada uno sino tú y yo. No hay sitio. Hay una esquina que, aunque lugar de citas imposibles, es el único punto que nos queda para que la belleza del encuentro y el dolor consecuente a la belleza dignifiquen al menos nuestra ausencia. Noviembre, 1974 Aníbal Núñez  Más poemas de Aníbal Núñez    |   Poesía    |   Cuento    |    Inicio  

Bichicome, cuento de Juan Carlos Onetti | Letras de acá y de allá

  Bichicome (Cuento)   Juan Carlos Onetti Ella tendría cinco o seis años cuando empecé a enterarme verdaderamente de su existencia. Hasta entonces era la primera hija de los Torres, una criatura tan bella que parecía hecha con manos de artista, pero no de la manera acostumbrada: Una enanita cargosa que estaba aprendiendo a hablar y oía conversaciones sin entender, ya con una mirada fija en los rostros parlantes de los mayores.   Claro, mis visitas nocturnas a los Torres con bebidas sin más límite que los rechazos de hígado o estómagos siempre o casi siempre reducidas a temas literarios, conversados casi sin discusiones con la admirable inteligencia de Rodrigo y su infalible intuición poética y algún escritor que transcurría con su pareja, se repitieron durante algunos años. Alicia tejía las horas, infatigable, con colores variados de las lanas.   Muy pronto llegó la media docena de años para la niña y se produjo y reprodujo en los principios de la madrugada un cambio...

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