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"-Allá está la cumbre", Rubén Darío

Rubén Darío RIMA - XIII —Allá está la cumbre. —¿Qué miras? —Un astro. —¿Me amas? —¡Te adoro! —¿Subimos? —¡Subamos! —¿Qué ves? —Una aurora fugitiva y pálida. —¿Qué sientes? —Anhelo. —Ésa es la esperanza. —¡Qué alientos de vida! ¡Qué fuegos de sol! ¡Qué luz tan radiante! —¡Ese es el amor! —¿Qué ves a tus plantas? —Un profundo abismo. —¿Tiemblas? —Tengo miedo... —¡Ese es el olvido! Pero no tiembles ni temas: bajo el sacro cielo azul, para el que ama no hay abismos,  porque tiene alas de luz.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Allá en la playa quedó la niña", Rubén Darío

Rubén Darío RIMA - IV Allá en la playa quedó la niña. ¡Arriba el ancla! ¡Se va el vapor! El marinero canta entre dientes. Se hunde en el agua trémula el sol.         ¡Adiós! ¡Adiós! Sola, llorando sobre las olas, mira que vuela la embarcación. Aún me hace señas con el pañuelo desde la piedra donde quedó.         ¡Adiós! ¡Adiós! Vistió de negro la niña hermosa. ¡Las despedidas tan tristes son! Llevaba suelta la cabellera y en las pupilas llanto y amor.         ¡Adiós! ¡Adiós! Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"¡Aleluya!", Rubén Darío

Rubén Darío   XXVI ¡ALELUYA! A Manuel Machado    Rosas rosadas y blancas, ramas verdes,  corolas frescas y frescos  ramos, Alegría!    Nidos en los tibios árboles,  huevos en los tibios nidos,  dulzura, Alegría!    El beso de esa muchacha  rubia, y el de esa morena,  y el de esa negra, Alegría!    Y el vientre de esa pequeña  de quince años, y sus brazos  armoniosos, Alegría!    Y el aliento de la selva virgen,  y el de las vírgenes hembras,  y las dulces rimas de la Aurora,  Alegría, Alegría, Alegría! Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Alaba los ojos negros de Julia", Rubén Darío

Rubén Darío Alaba los ojos negros de Julia ¿Eva era rubia? No. Con negros ojos  vio la manzana del jardín: con labios  rojos probó su miel; con labios rojos  que saben hoy más ciencia que los sabios. Venus tuvo el azur en sus pupilas,  pero su hijo no. Negros y fieros,  encienden a las tórtolas tranquilas  los dos ojos de Eros. Los ojos de las reinas fabulosas,  de las reinas magníficas y fuertes,  tenían las pupilas tenebrosas  que daban los amores y las muertes. Pentesilea, reina de amazonas;  Judith, espada y fuerza de Betulia;  Cleopatra, encantadora de coronas,  la luz tuvieron de tus ojos, Julia. La negra, que es más luz que la luz blanca  del sol, y las azules de los cielos.  Luz que el más rojo resplandor arranca  al diamante terrible de los celos. Luz negra, luz divina, luz que alegra  la luz meridional, luz de las niñas,  de las grandes ojeras, ¡oh luz negra...

"Al Rey Óscar", Rubén Darío

Rubén Darío     III  AL REY ÓSCAR Le Rois de Suède et de Norvège, après avoir vi- sité Saint-Jean-de-Luz s'est rendu à Hendaye et à Fonterrabie. En arrivant sur le sol espagnol, il a crié: «Vive l'Espagne!» Le Figaro, mars 1899. Así, sire, en el aire de la Francia nos llega  la paloma de plata de Suecia y de Noruega,  que trae en vez de olivo una rosa de fuego. Un búcaro latino, un noble vaso griego  recibirá el regalo del país de la nieve.  Que a los reinos boreales el patrio viento lleve  otra rosa de sangre y de luz españolas;  pues sobre la sublime hermandad de las olas,  al brotar tu palabra, un saludo le envía  al sol de media noche el sol de Mediodía. Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta.  El Norte ama las palmas; y se junta el poeta  del fiord con el del carmen, porque el mismo oriflama  es de azur. Su divina cornucopia derrama  sobre el polo y el trópico la Pa...

"Al oír sus razones", Rubén Darío

Rubén Darío ABROJOS - VII Al oír sus razones fueron para aquel necio mis palabras, sangrientos bofetones; mis ojos, puñaladas de desprecio. Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Advierte si fue profundo", Rubén Darío

Rubén Darío ABROJOS - XXXII ¡Advierte si fue profundo un amor tan desgraciado, que tuve odio a un hombre honrado y celos de un moribundo!  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Prólogo" de Abrojos, Rubén Darío

Rubén Darío PRÓLOGO A Manuel Rodríguez Mendoza, de la redacción de «La Época»           I Sí, yo he escrito estos Abrojos tras largas penas y agravios, ya con la risa en los labios, ya con el llanto en los ojos. Tu noble y leal corazón, tu cariño, me alentaba cuando entre los dos mediaba la mesa de redacción. Yo, haciendo versos, Manuel, descocado, antimetódico, en el margen de un periódico, o en un trozo de papel. Tú , aplaudiendo o censurando, censurando o aplaudiendo como crítico tremendo, o como crítico blando. Entonces, ambos a dos, de mil ambiciones llenos, con dos corazones buenos y honrados, gracias a Dios, hicimos dulces memorias, trajimos gratos recuerdos, y no nos hallamos lerdos en ese asunto de glorias. Y pensamos en ganarlas paso a paso y poco a poco... Y ya huyendo el tiempo loco de nuestras amigas charlas, nos confiamos los enojos, las amarguras, los duelos, los desengaños y anhelos... y...

"A un tal que asesinó a diez " (Abrojos XV), Rubén Darío

Rubén Darío ABROJOS - XV A un tal que asesinó a diez  y era la imagen del vicio,  muerto, el Soberano Juez  le salvó del sacrificio  sólo porque amó una vez.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

"Caso", Rubén Darío

Rubén Darío CASO  A un cruzado caballero,  garrido y noble garzón,  en el palenque guerrero  le clavaron un acero  tan cerca del corazón, que el físico al contemplarle,  tras verle y examinarle,  dijo: «Quedará sin vida  si se pretende sacarle  el venablo de la herida». Por el dolor congojado,  triste, débil, desangrado,  después que tanto sufrió,  con el acero clavado  el caballero murió. Pues el físico decía  que, en dicho caso, quien  una herida tal tenía,  con el venablo moría,  sin el venablo también. ¿No comprendes, Asunción,  la historia que te he contado,  la del garrido garzón  con el acero clavado  muy cerca del corazón? Pues el caso es verdadero;  yo soy el herido, ingrata,  y tu amor es el acero:  ¡si me lo quitas, me muero;  si me lo dejas, me mata!  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía ...

"A Roosevelt", Rubén Darío

Rubén Darío VIII A ROOSEVELT ¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,  que habría que llegar hasta ti, Cazador!  Primitivo y moderno, sencillo y complicado,  con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.  Eres los Estados Unidos,  eres el futuro invasor  de la América ingenua que tiene sangre indígena,  que aún reza a Jesucristo y aún habla en español. Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;  eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.  Y domando caballos, o asesinando tigres,  eres un Alejandro-Nabucodonosor.  (Eres un profesor de energía,  como dicen los locos de hoy.)  Crees que la vida es incendio,  que el progreso es erupción;  en donde pones la bala  el porvenir pones.  No. Los Estados Unidos son potentes y grandes.  Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor  que pasa por las vértebras enormes de los Andes.  Si clamáis, se oye com...

"A Phocás, el campesino", Rubén Darío

Rubén Darío Phocás el campesino, hijo mío, que tienes  en apenas escasos meses de vida, tantos  dolores en tus ojos que esperan tantos llantos  por el fatal pensar que revelan tus sienes... Tarda a venir a este dolor adonde vienes,  a este mundo terrible en duelos y en espantos;  duerme bajo los Ángeles, sueña bajo los Santos,  que ya tendrás la Vida para que te envenenes... Sueña, hijo mío, todavía, y cuando crezcas,  perdóname el fatal don de darte la vida  que yo hubiera querido de azul y rosas frescas; pues tú eres la crisálida de mi alma entristecida,  y te he de ver, en medio del triunfo que merezcas  renovando el fulgor de mi psique abolida.  Rubén Darío Más poemas de Rubén Darío Más Poesía    |    Cuento    |    Letras de canciones    |    Inicio

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